Disertación en el Chaco sobre Proyecto Nacional

sobre la droga

Homilía monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas
para el 310º domingo durante el año
(2 de noviembre de 2008)

 

En este domingo celebramos la conmemoración de todos los difuntos. Es un día especialmente importante para los cristianos, porque en nuestras misas, oraciones, y como habitualmente realizamos, también visitamos el lugar donde descansan los restos de nuestros seres queridos. En muchos de los Cementerios de nuestra Diócesis se celebrarán Misas y habrá ministros para orar junto a todos los fieles que peregrinan para rezar por los difuntos.

El texto del Evangelio de este domingo (Jn. 11,17-27), nos relata el encuentro de Jesucristo, el Señor, con Marta y María, y nos presenta el tema de la resurrección de Lázaro. Al leer el texto nos impacta el pedido de Marta, y su fe en el Señor: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero, aún así, yo sé que todo lo que pides a Dios, él te lo concederá” (Jn. 11,21). También es elocuente la respuesta de Jesús sobre el tema de la resurrección de los muertos: “tu hermano resucitará… Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que esté vivo y crea en mí, jamás morirá…” (Jn. 11, 23a.25).

En este domingo en el que Jesucristo, el Señor, nos dice que Él es la resurrección y por tanto nuestra esperanza, quiero hacer referencia a un tema que seguramente es uno de los más graves que nos toca sobrellevar y claramente es un flagelo que forma parte de la anticultura de la muerte, que es la droga. Este mal que va creciendo a pasos agigantados en nuestra Patria, que está descontrolado, que genera silencios y miedos, y que nos tiene sumergidos a los ciudadanos como “meros espectadores” de algo que nos hace sentir que estamos vencidos, porque en este tema parece que nadie quiere “poner cascabel a al gato”. Parece normal, y esto es gravísimo, que quien quiera meterse a luchar “contra la droga” se expone a amenazas personales o a su familia, cuando no a perder la propia vida…

Este gravísimo problema del crecimiento del negocio, mafia y consumo de la droga fue planteado por los obispos argentinos en el contexto de nuestros desafíos pastorales, y se decidió encomendar la reflexión y profundización del tema a la Comisión episcopal de Justicia y Paz de la C.E.A., así como a un equipo para realizar un mayor acompañamiento a nuestras diócesis.

En este contexto el Foro “De habitantes a ciudadanos” presentó un anteproyecto de ley para la creación de un programa Nacional de Educación y prevención sobre el consumo de drogas y alcohol a las autoridades de la Cámara de Diputados de la Nación. Este anteproyecto entre otras cosas impulsa a: -Fomentar que los niños y adolescentes funden sus comportamientos y hábitos de vida en valores trascendentes que los ayuden a descubrir un proyecto vital que se articule con el bien común. –Implementar acciones interdisciplinarias de educación y prevención (ej: deportivas, solidarias, de aprendizaje colectivo, etc.). –Capacitar personal docente de la institución escolar para educar para la salud y para la vida en el marco de la libertad de enseñanza. –Apoyar a las familias en su tarea educativa, especialmente a las más necesitadas de contención. –Vincular a los distintos sectores e instituciones, con el propósito de sensibilizar a la sociedad toda sobre la necesidad de actuar conjuntamente en esta lucha”.

Por la gravedad que el problema de la droga tiene en nuestra Patria y en nuestra Provincia, es necesario que se adopten políticas públicas y se tome la lucha contra este flagelo social como una cuestión de Estado.

En nuestra región del noreste también se empezó un camino desde la acción pastoral, para mejorar y coordinar las respuestas, sobre todo pensando en nuestros jóvenes y adolescentes que son los principales afectados.

Tenemos conciencia que estamos ante un mal que implica a sectores muy influyentes de la vida pública y privada, y que el tratamiento de este tema genera silencios que pueden desanimarnos. Cada tanto parece que nos conformamos cuando se encuentra alguna carga de droga, pero tenemos la certeza que esto es absolutamente insuficiente.

La droga es muerte y este domingo la Palabra de Dios nos señala que Jesucristo es “la resurrección y la Vida”. Aunque hay tantas tinieblas que se acentúan en nuestra realidad creemos que en este tema también la Vida triunfará sobre la muerte.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!


Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas

 

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