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The New York Times comenta el aumento del consumo de éxtasis en argentina


“Aquí el éxtasis está en todas partes”, dijo Mateus Loiecomo, de 19 años, refiriéndose a la droga que ayudó a estimular una larga noche de baile para varios de los que se divertían en la fiesta.

Saludó a docenas de jóvenes que salían con grandes lentes de sol y el cabello empapado en sudor. “Pero se debería permitir a todo el mundo consumir la droga que quiera”, dijo. “Es su vida ¿no?”.

Argentina está adoptando una actitud cada vez más liberal con respecto al consumo social de droga, y al gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner intenta despenalizar el consumo personal de sustancias ilícitas y darle al país una de las políticas sobre consumo de drogas más tolerantes del mundo.

En algunas fiestas, se ofrecen entradas que incluyen una pastilla de éxtasis.

“No me gusta cuando la gente condena a alguien que tiene una adicción como si fuera un delincuente, como si fuera una persona a la que hay que perseguir”, dijo Cristina Kirchner en agosto. “Se debería perseguir a los que venden las sustancias, a los que las regalan, a los que las trafican”.

Esta actitud se comparte en toda Latinoamérica, donde los gobiernos o los tribunales superiores de Ecuador, Colombia y México también han tomado medidas recientemente para despenalizar la tenencia de pequeñas cantidades para consumo personal.

Aún así, el consumo creciente de éxtasis en Argentina ha agarrado a los funcionarios bastante desprevenidos, lo que contribuyó a encender un acalorado debate en las últimas semanas con respecto a la nueva política gubernamental sobre drogas.

Varios gobernadores provinciales, así como el propio vicepresidente de la Sra. Kirchner, se han manifestado en contra de la propuesta, que podría llegar al Congreso antes de fin de mes.

También está pendiente un fallo de la Corte Suprema de Argentina con respecto a ratificar o no la sentencia de un tribunal inferior que invalida una ley de 20 años de antigüedad que impone sanciones penales a los drogadictos.

Mientras tanto, también se ha entablado una pelea entre el ministro de justicia, quien promueve la idea de la despenalización, y el director de la dependencia de control de drogas y prevención de adicciones del Gobierno, quien manifiesta su escepticismo, lo que resulta en demasiadas acusaciones con respecto a quién es el responsable de los problemas causados por la droga en el país.

Ni siquiera los que concurren a las fiestas consiguen ponerse de acuerdo. Sentado afuera de un boliche a las 7 de la mañana, después de una larga noche bailando en esta ciudad de veraneo de la costa atlántica, Federico de la Rosa, de 20 años, dijo que la ley sería “demasiado liberal” si se modifica la política. “Los adolescentes no tendrían ningún problema para conseguir drogas”, afirmó de la Rosa, un estudiante de arquitectura. “Para mí, eso no es algo bueno”.

Argentina ya tiene el consumo de cocaína per cápita más alto de América, detrás de Estados Unidos, según un estudio realizado por las Naciones Unidas en 2006. El paco –una sustancia química muy adictiva, subproducto de la elaboración de cocaína- se ha convertido en unos pocos años en una plaga mortal para los pobres en este país.

Sin embargo, en toda Latinoamérica, la superpoblación carcelaria está ayudando a flexibilizar las políticas sobre consumo de droga, dijo Martin Jelsma, coordinador del programa sobre drogas del Instituto Transnacional de Ámsterdam, una organización dedicada a la investigación. Así también lo es la idea de que los enfoques tradicionales para limitar el consumo de drogas y el narcotráfico no han funcionado.

La semana pasada, una comisión encabezada por tres ex-presidentes latinoamericanos emitió un informe en el que se condena la “guerra contra las drogas” liderada por Estados Unidos y se sostiene que las políticas basadas en “la penalización del consumo no han dado los resultados esperados”. La comisión recomendó que se considere a los drogadictos “pacientes del sistema de salud” y no “compradores de drogas en el mercado ilegal”

En Argentina, el 70% de los casos de sentencias de prisión durante 2006 involucraron a consumidores detenidos por tenencia de pequeñas cantidades de droga para consumo personal, dijo Mónica Cuñarro, una abogada a cargo del comité del Ministerio de Justicia que analiza la modificación de la ley sobre drogas.

Al mismo tiempo, la Dra. Cuñarro argumentó que la Oficina Nacional Antidrogas no ha podido reducir el narcotráfico, mientras que los distribuidores y grandes narcotraficantes evaden la cárcel debido a la corrupción de las fuerzas policiales del país.

José Ramón Granero, jefe de la Secretaría Nacional Antidrogas, defendió el accionar del organismo a su cargo, sosteniendo que un proyecto para tomar medidas enérgicas contra los precursores químicos utilizados en la elaboración de drogas está paralizado en el Ministerio de Justicia desde 2005.

También minimizó las acusaciones en su contra con respecto al hallazgo en diciembre de alrededor de 8 kilogramos de cocaína en una camioneta enviada por la Secretaría a un taller para retapizarla. Explicó que cree que la drogas no se detectó al secuestrarse la camioneta como parte de una redada en la que se hallaron más de 22 kilos de cocaína en el vehículo.

Dejando de lado las recriminaciones, el consumo creciente de éxtasis en Argentina ha tenido un grave efecto para los consumidores. El gobierno no lleva registros de la cantidad de muertes relacionadas con su uso, pero al parecer la droga ha estado involucrada en varios casos fatales de los últimos tres años y se sospecha que sea la causa de varios otros más, dijo Granero.

La conexión con el mundo de la música electrónica es tan fuerte acá que los activistas antidrogas dicen que algunos organizadores de fiestas ofrecen dos tipos de entradas: un pase de ingreso común y un pase “vip” más caro, que incluye una pastilla de éxtasis.

Granero afirmó que los organizadores de fiestas han obstaculizado los esfuerzos gubernamentales para monitorear dichos eventos. En 2006, los organizadores del festival anual Creamfields en Buenos Aires –el evento de música electrónica de un día más importante del mundo- rechazaron su pedido de permitir la instalación de dos hospitales en carpas de emergencia en su interior. A cambio, los organizadores instalaron sus propios centros de atención médica, dijo, una decisión que los mismos no desmintieron.

“Nadie excepto ellos saben qué sucedió ahí adentro”, dijo Granero.

 

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